Ha
sucedido últimamente, que demasiadas personas pasan la vida
lamentándose de su mala vida. Culpan al gobierno, a la policía, al
bote de la basura. En fin, esto se convierte en una lluvia de quejas
y justificaciones de porque nos han logrado salir de la mediocridad.
Van
a la deriva buscando un salvavidas para sostenerse y evitar hundirse,
sin embargo, tampoco se arriesgaran a aprender a nadar. ¿Esto podría
ser más deprimente?. Ahora estoy parada en un lugar donde van y
vienen multitudes. Una tras otra avanza en su camino, o solo se
limita a copiar la trayectoria de quien va delante. No lo sé. Pero
los gritos siguen siendo los mismos “el gobierno tiene la culpa de
mi desgracia, por culpa de los demás yo soy un adicto, por culpa de
las palomas del parque no tengo un buen empleo”... hasta el
vendedor de frutas tiene algo que ver en la mala suerte, vida,
desgracias, etc., del prójimo.
Hace
algunos días leía un reportaje acerca de una civilización
realmente sometida a la represión total. Sus acciones son tan
limitadas por miedo a perder la vida. No pueden hacer uso de la
libertad de expresión o dicho de otro modo, tienen libertad de
opinar a favor del gobierno que los conduce. En eso consiste su libre
albedrío. No esta reprimidos, solo hay cosas prohibidas. Una bonita
forma de utilizar las palabras a favor.
En
comparación con aquello lugares este pedazo de tierra donde vivo
esta en la gloria. Tiene acceso a un sin fin de información y
sobretodo conocimientos, lo cual me lleva a pensar en una mesa
servida de manjares exquisitos de la ciencia. Si bien
tenemos acceso a la red mundial, a la socialización a distancia, a
centros de información, al intercambio de esta. Sin embargo,
seguimos haciendo alarde de la represión y acusando a externos de
nuestros huecos personales.
Enserio,
este país vive una epidemia de victimitis aguda con extensión a la
autocompasión. Pues, desde hace mucho el acceso a la educación es
un derecho de los ciudadano y no es exclusivo de una sola clase
social. Tenemos las puertas abiertas a diferentes campos académicos
y se desaprovechan eligiendo concentrar las capacidades en
actividades totalmente contrarias. La fiestas, el vicio, el sexo, el
dinero, etc., dirigen la mente de una personas a un campo de
emociones limitadas y momentáneas. ¿Por que desperdiciar mi vida
viendo algún documental, o leer un libro si son mejores las
telenovelas?. Estas no le permiten, a mi imaginación, desgastarse y
todo se resolverá a favor de las protagonistas de la historia. No
importan a cuantos mate el villano(a) al final pagara sus pecados y
se condenara al infierno. Y muchas situaciones como estas se dejan
ver en los diversos
ámbitos
de la sociedad. Tan a acostumbrados estamos
a esta cotidianidad, el modificar la conducta parece se anormal.
En
este punto, donde un desfile de seres humanos propensos a desarrollar
sus habilidades y capacidades, utilizan su tiempo en llenar su cabeza
con materiales para la diversión. No sirve de nada ser
estudiante de nivel superior,
si los trabajos y tareas pertenecen al copy-page, (deberían crear
una licenciatura o ¿ya es casi un arte?). Esta
actitud me hacen recordar
aquella mesa de
platillos exquisitos, pero prefieres comer tortillas con sal, porque
es lo único conocido de entre todo.
¿Por
qué perder el tiempo en pretender algo que no eres?... ¿Y por qué
pretender algo que no eres, cuando en realidad tienes la capacidad de
serlo?... ¿Por qué vivir esperando milagros, cuando tienes la
facultad para crearlos?... Aprenderse una contraseña de nueve
números es demasiado pedir... “No puedo aprendérmelo todo” es
una de las frases de
los visitantes universitarios.
Es necesario un pedazo de papel para conservar
ciertos datos a la mano. ¿Quizá el papel tenga mucho mejor memoria?
¿Por qué
vivimos con límites? ¿Por qué
tan poca fe en si mismos?
La
zona de confort adoptada por la sociedad actual a veces raya en lo
ridículo, pues esperan de otros la confianza, dejan la
responsabilidad de creer en ellos en alguien más. “Es que nadie
cree en mi”, una excusa para sentirse basura. Mi pregunta es ¿Por
qué
otros deben hacer este trabajo?, ¿Por qué la fe en mi mismo debe
depender de las personas que consideran mis capacidades para lograr
una meta?. Si varios
creen en mi, mi seguridad crecerá.
Si alguien deja de hacerlo, mi mundo se derrumba, con ello mi fe y
la vida. DEPENDENCIA es la palabra, la actitud, la visión., la meta
de este siglo. Se busca un objeto en quien depositar la
responsabilidad de mis acciones y
decisiones,
porque soy incapaz de afrontar las consecuencias.
¿Cuanto
tiempo le tomara al ser humanos dejar de lamerse las heridas y
dejarlas cicatrizar?. ¿Cuanto más tiempo le tomará sujetar las
riendas de su existencia, sin limitaciones de tiempo y espacio?. Esas
patéticas lágrimas secas por cualquier pretexto lo sume lentamente
en la fosa donde ha de fallecer antes de morir físicamente.
El
superhombre del cual algunos autores platicaron en sus obras, se
convierte en el sueño de los domingos, en una utopía solo recreada
en los escenarios de alguna película basada en cuentos de fantasía
y magia. “Solo unos cuantos son capaces de lograr sus sueños”,
quizá esa premisa es real. Sin embargo, el aprender es una capacidad
humana, no es una imposibilidad, pues solo depende algo tan simple
como una decisión. Tan sencillo como la disposición a meter un poco
mas en la cabeza y utilizarla para lograr los fines perseguidos.
Imágenes tomadas de: Google



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