miércoles, 25 de marzo de 2015

No puedo aprendérmelo todo

Ha sucedido últimamente, que demasiadas personas pasan la vida lamentándose de su mala vida. Culpan al gobierno, a la policía, al bote de la basura. En fin, esto se convierte en una lluvia de quejas y justificaciones de porque nos han logrado salir de la mediocridad.

Van a la deriva buscando un salvavidas para sostenerse y evitar hundirse, sin embargo, tampoco se arriesgaran a aprender a nadar. ¿Esto podría ser más deprimente?. Ahora estoy parada en un lugar donde van y vienen multitudes. Una tras otra avanza en su camino, o solo se limita a copiar la trayectoria de quien va delante. No lo sé. Pero los gritos siguen siendo los mismos “el gobierno tiene la culpa de mi desgracia, por culpa de los demás yo soy un adicto, por culpa de las palomas del parque no tengo un buen empleo”... hasta el vendedor de frutas tiene algo que ver en la mala suerte, vida, desgracias, etc., del prójimo.





Hace algunos días leía un reportaje acerca de una civilización realmente sometida a la represión total. Sus acciones son tan limitadas por miedo a perder la vida. No pueden hacer uso de la libertad de expresión o dicho de otro modo, tienen libertad de opinar a favor del gobierno que los conduce. En eso consiste su libre albedrío. No esta reprimidos, solo hay cosas prohibidas. Una bonita forma de utilizar las palabras a favor.

En comparación con aquello lugares este pedazo de tierra donde vivo esta en la gloria. Tiene acceso a un sin fin de información y sobretodo conocimientos, lo cual me lleva a pensar en una mesa servida de manjares exquisitos de la ciencia. Si bien tenemos acceso a la red mundial, a la socialización a distancia, a centros de información, al intercambio de esta. Sin embargo, seguimos haciendo alarde de la represión y acusando a externos de nuestros huecos personales.





Enserio, este país vive una epidemia de victimitis aguda con extensión a la autocompasión. Pues, desde hace mucho el acceso a la educación es un derecho de los ciudadano y no es exclusivo de una sola clase social. Tenemos las puertas abiertas a diferentes campos académicos y se desaprovechan eligiendo concentrar las capacidades en actividades totalmente contrarias. La fiestas, el vicio, el sexo, el dinero, etc., dirigen la mente de una personas a un campo de emociones limitadas y momentáneas. ¿Por que desperdiciar mi vida viendo algún documental, o leer un libro si son mejores las telenovelas?. Estas no le permiten, a mi imaginación, desgastarse y todo se resolverá a favor de las protagonistas de la historia. No importan a cuantos mate el villano(a) al final pagara sus pecados y se condenara al infierno. Y muchas situaciones como estas se dejan ver en los diversos ámbitos de la sociedad. Tan a acostumbrados estamos a esta cotidianidad, el modificar la conducta parece se anormal.


En este punto, donde un desfile de seres humanos propensos a desarrollar sus habilidades y capacidades, utilizan su tiempo en llenar su cabeza con materiales para la diversión. No sirve de nada ser estudiante de nivel superior, si los trabajos y tareas pertenecen al copy-page, (deberían crear una licenciatura o ¿ya es casi un arte?). Esta actitud me hacen recordar aquella mesa de platillos exquisitos, pero prefieres comer tortillas con sal, porque es lo único conocido de entre todo.






¿Por qué perder el tiempo en pretender algo que no eres?... ¿Y por qué pretender algo que no eres, cuando en realidad tienes la capacidad de serlo?... ¿Por qué vivir esperando milagros, cuando tienes la facultad para crearlos?... Aprenderse una contraseña de nueve números es demasiado pedir... “No puedo aprendérmelo todo” es una de las frases de los visitantes universitarios. Es necesario un pedazo de papel para conservar ciertos datos a la mano. ¿Quizá el papel tenga mucho mejor memoria? ¿Por qué vivimos con límites? ¿Por qué tan poca fe en si mismos?

La zona de confort adoptada por la sociedad actual a veces raya en lo ridículo, pues esperan de otros la confianza, dejan la responsabilidad de creer en ellos en alguien más. “Es que nadie cree en mi”, una excusa para sentirse basura. Mi pregunta es ¿Por qué otros deben hacer este trabajo?, ¿Por qué la fe en mi mismo debe depender de las personas que consideran mis capacidades para lograr una meta?. Si varios creen en mi, mi seguridad crecerá. Si alguien deja de hacerlo, mi mundo se derrumba, con ello mi fe y la vida. DEPENDENCIA es la palabra, la actitud, la visión., la meta de este siglo. Se busca un objeto en quien depositar la responsabilidad de mis acciones y decisiones, porque soy incapaz de afrontar las consecuencias.






¿Cuanto tiempo le tomara al ser humanos dejar de lamerse las heridas y dejarlas cicatrizar?. ¿Cuanto más tiempo le tomará sujetar las riendas de su existencia, sin limitaciones de tiempo y espacio?. Esas patéticas lágrimas secas por cualquier pretexto lo sume lentamente en la fosa donde ha de fallecer antes de morir físicamente.


El superhombre del cual algunos autores platicaron en sus obras, se convierte en el sueño de los domingos, en una utopía solo recreada en los escenarios de alguna película basada en cuentos de fantasía y magia. “Solo unos cuantos son capaces de lograr sus sueños”, quizá esa premisa es real. Sin embargo, el aprender es una capacidad humana, no es una imposibilidad, pues solo depende algo tan simple como una decisión. Tan sencillo como la disposición a meter un poco mas en la cabeza y utilizarla para lograr los fines perseguidos. 





Imágenes tomadas de: Google