Tal parece que hoy en día el esfuerzo no es otra cosa que un dialogo dominguero para quienes carecen de léxico.
Pues si vemos la realidad, la gente preparada, responsable, exigente consigo misma es más una molestia que una motivación. Si vemos en todas las esferas sociales abundan las personas mediocres, ineptas y muchas de ellas ostentan títulos de poder. Porque exigir esfuerzo si al final los recomendados, los amigos de los amigos, el barbero de la oficina, el chismoso, el delator, el ignorante pero guapo, la mamacita, el irresponsable, el mentiroso, y demás enclenques terminaran en los puestos de mando e inmunidad por sus fechorías. ¿Enserio, basta de frases domingueras para seguir disfrazando a realidad, pues muchas solo suenan a discurso barato de una fantasía falsa. No somos una sociedad para enfrentar responsabilidades, aun seguimos viviendo en la vecindad donde se tiran pedradas y se comen dimes y diretes. Donde ser líder es decirle a los demás que hacer, delegar solo responsabilidades y pararse el cuello con el trabajo de los subordinados diciendo "Yo les dije que lo hicieran, los dirijo bien, soy buen jefe porque se mandar", los jefes deambulan por la vida con menos trabajo (los verdaderos líderes tienen más trabajo). Ahora entiendo porque todos quieren llegar a los altos puestos.
Somos una masa de celular en programación para asumir un papel secundario en la historia, donde los protagonistas mueren en la gloria y su vida tiene un significado, mientras los secundarios son las cucarachas bajo la bota, si mueren se les limpia de la suela o ya se caerán sólitos y desaparecen. Un fin sin relevancia.
Nos convertimos lentamente en una manada configurada bajo ciertas normas y premisas, nos meten en un molde para no dejarnos crecer. Se necesitan un montón de victimas para ser salvados por los protagonistas mártires, aquellos super héroes con poderes sobrehumanos para salvar el día, las horas, las semanas, etc., y todo aquello, que siendo su obligación, lo convierten en un favor hacia la sociedad o un milagro divino.
¿Tendrán una perspectiva de como será la sociedad del futuro? o ¿Cuantos seres humanos secundarios no tendrán futuro?. Se muy bien que nadie es imprescindible, sin embargo podemos ser necesarios, nos necesitamos unos a otros y como seres vivos tenemos derecho por ser seres único con habilidades y capacidades muy particulares. Creo que ya es tiempo de dejar esa actitud pasiva y apática con la que se maneja el mundo. Mientras otros escriben la supuesta novela de su vida, esperando ayuda divina o los milagros de los protagonistas como santos de iglesias, ellos disfrutan de convertir al mundo en un juego de tiro al blanco cazadores de cabezas humanas. Esta realidad me recuerda al libro "Un mundo feliz" (Aldous Hurlex). ¿Alguien quiere un poco de soma?...
lunes, 18 de mayo de 2015
jueves, 14 de mayo de 2015
En el camino
Veo la hoja en blanco y pienso en las miles de posibilidades y combinaciones de letras para llenarla. Algo muy similar a cuando estoy en la decidía de resolver mi vida. No siempre tomo las mejores decisiones, porque suelen haber errores, consecuencias y esos pequeños detalles cargados en la conciencia y a pesar de todo sigo caminando. Con un poco de miedo, algo más de precaución y la mano lista por sí se necesita atizar unos cuantos golpes voladores. No soy partidaria de la violencia, sin embargo a veces son necesarios para poder correr y escapar, no del problema, de las personas es suficiente.
No es cuestión de cobardía, sino de estrategia. No siempre los enemigos son de categoría como para perder el tiempo. Por lo regular son persona resentidas buscando quien vea su berrinche. Hay enemigos tan buenos en su materia y una oportunidad excelente para aprender. Suelen ser excelentes estrategas y se puede caer ante ellos con la satisfacción de haber aprendido, claro si se tiene la humildad de admitir la derrota y comenzar el autoanálisis.
Es dura la batalla en un campo donde no siempre encontramos compañeros de camino. Más bien suele ser un maratón donde se inicia con muchos competidores. Donde algunos van abandonando la ruta, se cansan o simplemente toman la propia. Nos vamos quedando solo en una larga jornada, donde quizás volvamos a encontrarnos una cara familiar cuando las rutas se crucen y tal vez corramos juntos otro tramo. Lo importante es seguir avanzando.
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