Veo la hoja en blanco y pienso en las miles de posibilidades y combinaciones de letras para llenarla. Algo muy similar a cuando estoy en la decidía de resolver mi vida. No siempre tomo las mejores decisiones, porque suelen haber errores, consecuencias y esos pequeños detalles cargados en la conciencia y a pesar de todo sigo caminando. Con un poco de miedo, algo más de precaución y la mano lista por sí se necesita atizar unos cuantos golpes voladores. No soy partidaria de la violencia, sin embargo a veces son necesarios para poder correr y escapar, no del problema, de las personas es suficiente.
No es cuestión de cobardía, sino de estrategia. No siempre los enemigos son de categoría como para perder el tiempo. Por lo regular son persona resentidas buscando quien vea su berrinche. Hay enemigos tan buenos en su materia y una oportunidad excelente para aprender. Suelen ser excelentes estrategas y se puede caer ante ellos con la satisfacción de haber aprendido, claro si se tiene la humildad de admitir la derrota y comenzar el autoanálisis.
Es dura la batalla en un campo donde no siempre encontramos compañeros de camino. Más bien suele ser un maratón donde se inicia con muchos competidores. Donde algunos van abandonando la ruta, se cansan o simplemente toman la propia. Nos vamos quedando solo en una larga jornada, donde quizás volvamos a encontrarnos una cara familiar cuando las rutas se crucen y tal vez corramos juntos otro tramo. Lo importante es seguir avanzando.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario